Como dueños de una mascota, tenemos no grandes placeres, sino también obligaciones en sus cuidados. Desde alimentarlo, consentirlo, sacarlo a pasear, hasta velar por su salud. Tal vez los dientes son las cosas en las que menos pensamos, porque los vemos fuertes, pero es una parte importante en el amor y cuidado que le tenemos a nuestra mascota.

El cuidado adecuado es lo que marca la diferencia entre los dientes de perro sanos y una afección bucal que podría causarle dolor y molestias.  Los perros pueden desarrollar problemas como sarro, acumulación de placa y gingivitis. Como los humanos, estos problemas dentales pueden conducir a infecciones y problemas potencialmente mortales que incluyen enfermedades cardíacas, hepáticas y renales.

El cepillado de los dientes es la mejor medida preventiva en lo que respecta a la higiene bucal y debe realizarse a diario para que sea más eficaz. Empieza cuando el perro es un cachorro para que se acostumbre a la sensación de que le cepillen los dientes con regularidad.

Si no puedes cepillarle los dientes al perro todos los días o dos, busca otra opción, como masticables dentales especiales o un aditivo para alimentos. También lleva a tu mascota con regularidad al veterinario, por lo menos cada seis meses para que le haga un chequeo general y revise sus dientes.

De vez en cuando, un veterinario puede hacer una limpieza dental profesional. Durante el procedimiento, se examinarán de cerca los dientes y las encías del perro para detectar problemas. Luego, los dientes se escalarán y pulirán para retrasar la aparición del sarro.

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